no te intimida

Traducir a otros poetas es parte del aprendizaje del oficio poético

Entrevista a Esteban Moore

Publicado: 2013-06-04

Por: Mario Pera


La poesía del argentino Esteban Moore, es una de las más representativas de las últimas décadas de la literatura del país del sur y, principalmente, de la poesía argentina de la década de los 80. En 1982 publicó su primer poemario, La noche en llamas, al que le siguieron otros entre los que destacan Con Bogey en Casablanca (1987), Instantáneas de fin de siglo (1999), Partes Mínimas y otros poemas (2003) y su último poemario, publicado el año pasado, Pruebas al canto y otros poemas.

     Su poesía es una que incide en la ironía y la paradoja como herramientas para difundir su mensaje. Asimismo, hace uso bastante riguroso del lenguaje, hecho por el que su poesía no suele mostrar imágenes sobrecargadas, Moore prefiere la simpleza bien entendida como prolijidad lo que potencia la cadencia y el ritmo de sus versos.

     En los noventas participó como invitado en dos importantes instituciones culturales y educativas de los Estados Unidos de América, The Jack Kerouac School of Disembodied Poetics y el Instituto Naropa. Allí pudo conocer a uno de los poetas estadounidenses más representativos e influyentes del siglo XX, Allen Ginsberg, participando en el comité que se formó en Nueva York en 1998 para rendir homenaje a este poeta tras su muerte.

     Su trabajo poético se complementa con la traducción de célebres poetas en lengua inglesa, muchos de los cuales han pertenecido a la conocida como generación Beat. Entre los más destacados se encuentran: Allen Ginsberg, Lawrence Ferlinghetti, Jack Kerouac, Raymond Carver, Charles Bukowski, Sam Hamill, entre otros.

     Moore cuenta, además, con dos publicaciones de singular valor para la literatura argentina, Primer Catálogo de Revistas Culturales de la Argentina (2001) y Librerías de valor patrimonial de Buenos Aires (en colaboración con Horacio Spinetto, 2003).

     Su poesía ha sido traducida, parcialmente, al inglés, alemán, italiano y portugués. Y ha participado en los importantes festivales internacionales de poesía de Medellín, Colombia, y Rosario, Argentina.

     El poeta bonaerense Esteban Moore participará en el II Festival Internacional de Poesía de Lima, por lo que resulta interesante la aproximación a su obra poética.


1. Esteban, ¿cómo te vinculaste a la poesía? ¿Fue la lectura de algún poeta la que te guio por ese camino?

Tu pregunta me lleva a un pasado lejano, medio siglo atrás. Más allá de las lecturas en la escuela primaria, leí en aquella época la primera parte del Martín Fierro, de José Hernández, nuestro poema nacional. Lo hice en inglés, en la versión de Walter Owen, un escocés que vivió la mayor parte de su vida en la Argentina. Ahora me resulta extraño recordar este hecho, pues ingresé a la tradición poética de mi país por la vía del inglés, de una traducción del poema central de la poesía gauchesca, que poco o nada tienen que ver con el mundo cultural anglosajón.

     El volumen, que estaba en la biblioteca de mi abuela, me atrajo en primera instancia por la ilustración de su cubierta y los dibujos interiores a la tinta de Alberto Guiraldes. Y… luego de hojearlo en distintas ocasiones comencé a leerlo.

     Recuerdo que tuve serias dificultades debido a que muchísimas palabras me eran totalmente desconocidas. Es entonces que comencé a desarrollar una cierta obsesión por los diccionarios. En la actualidad poseo varios en ambas lenguas.

     Como me siento argentino y tan criollo como Borges o el mate amargo, quiero aclarar mi relación con la lengua inglesa. El primero de mi grupo familiar en llegar al Río de la Plata (ca. 1825) fue mi tatarabuelo, nacido en el condado de Cork, Irlanda del Sur, por lo tanto, soy de cuarta generación argentino. No obstante, el tiempo pasado por la familia en la pampa húmeda, doméstica y familiarmente, nunca abandonamos el inglés. La razón de ello me es desconocida y no fue precisamente por amor a Inglaterra, pues todos eran críticos de la ocupación británica de Irlanda.

     Años más tarde, en la escuela secundaria (estudios que no concluí), tuve un profesor de geografía apellidado Barreiro que tomaba lección semanalmente, si no sabíamos la respuesta a sus preguntas nos brindaba una segunda oportunidad, siempre y cuando leyéramos un libro que él nos recomendaba y escribiéramos una pequeña síntesis del mismo. Así, y para aprobar la materia, fui obligado a leer a: Fenimore Cooper, Salgari, Ricardo Guiraldes, Horacio Quiroga, Sarmiento, Lucio V. Mansilla y mucho Borges, principalmente sus poemas, entonces en definitiva me incliné por la poesía.

     Nunca más volví a ver al profesor Barreiro, al cabo de los años me enteré que murió relativamente joven en un accidente automovilístico.

2. En los ‘90s fuiste huésped en The Jack Kerouac School of Disembodied Poetics y has estado muy relacionado a la poesía de la generación beat. ¿Cómo ha influido la visión de la literatura beat en tu quehacer poético, en el rumbo de tu poesía?

Efectivamente, en julio de 1990, fui invitado a un encuentro de poetas en The Jack Kerouac School of Disembodied Poetics, en el Instituto Naropa en Boulder, estado de Colorado. Allí, entre otros poetas, conocí a Allen Ginsberg y Lawrence Ferlinghetti, a quienes luego traduje a nuestra lengua.

     Allí percibí la riqueza de la tradición poética norteamericana y desarrollé un nuevo interés por la traducción. Por otra parte, recuerdo que una tarde, mientras caminaba por la ciudad con Ginsberg, me dijo algo que quedó grabado en mi memoria como una máxima: «las poéticas no se imponen unas a otras».

     Es decir: una tradición literaria debiera ser concebida como un prolongado proceso dialogal en el cual participan un conjunto de voces, propias y ajenas, las que a través de la lectura y la traducción, actividades que constituyen un indudable acto de interpretación y apropiación, se amalgaman en una voz posterior; adquiriendo en la fusión nuevo sentido.

     En este amplio marco se hallan los autores, quienes para desarrollar sus poéticas personales diseñan distintas estrategias de trabajo, entendiéndolas como la «combinación, de manera inextricable de inspiración y cálculo» a la que se refiere Octavio Paz, en las que se produce, la mayoría de las veces, un incesante cruce de fuentes de los más variados orígenes.

3. Publicaste tu primer poemario en 1982, La noche en llamas, y al año siguiente Providencia terrenal. Se suele pensar que varios poetas se arrepienten de sus primeros poemarios pues estos suelen mostrar ciertos errores propios de quien inicia. ¿Cambiarías algo de tus primeros poemarios? ¿En qué ha variado más tu poesía con los años y la experiencia adquirida, en el contenido, en la forma de expresión?
Aún no he corregido ni excluido poemas de esos primeros libros. Sin embargo, y debido a la posibilidad de reunir todos mis libros en un solo volumen el año próximo, seguramente lo haré.
4. Cuando eras joven tu país ingresó en una crisis socio-política debido a la toma del poder por parte de la dictadura militar. ¿Qué recuerdas de aquella época? Las experiencias, los recuerdos de aquellos tiempos ¿afectan a tu poesía de alguna manera?

Desde que tengo uso de la razón, la Argentina ha vivido crisis recurrentes, tanto económicas, como políticas. Recuerdo que siendo niño, y caminando hacia la escuela, en más de una ocasión pude observar las patrullas militares ocupando edificios públicos y las calles. En aquella época el gobierno de Arturo Frondizi en cuatro años de administración debió superar decenas de pronunciamientos de las fuerzas armadas, un intento de sublevación aproximadamente cada cuarenta días, finalmente fue derrocado.

     Luego vivimos breves períodos democráticos y gobiernos militares hasta desembocar en la más terrible de las dictaduras (1976-1983).

     Todas estas experiencias afectan de diversa manera a mi poesía. La sociedad argentina que inició un esperanzado retorno a la democracia en 1983, sufre todavía las profundas marcas que dejó la dictadura militar, bautizada eufemísticamente desde el poder absoluto como Proceso de Reorganización Nacional, cometiendo una larga serie de terribles crímenes.

     Las consecuencias de sus actos y políticas aún pesan de manera perversa y dolorosa sobre nuestra memoria: los desaparecidos, la guerra de las Malvinas, la deuda externa e interna y la negación por parte de algunos sectores de los alcances e ilegalidad del terrorismo de estado, aún son elementos perturbadores en nuestra vida cotidiana.

5. Entre los años 2005 y 2009 fuiste coordinador de la colección de poetas argentinos contemporáneos del Fondo Nacional de las Artes de Argentina. ¿Cómo ves la situación de la poesía argentina contemporánea? Pienso en la influencia que poetas como Juarroz, Porchia, Girri o Gelman, entre otros, pueden tener en los poetas argentinos de la actualidad, esto es así?

Actualmente se escribe y publica mucho en Argentina y también existe un renovado interés por la traducción.

     En los últimos años, y según mi experiencia, puedo observar que de alguna manera se ha estado desarrollando un proceso de relectura de un conjunto de poetas argentinos que, por distintos motivos, ocupan un lugar de privilegio en nuestra poesía contemporánea: César Fernández Moreno, quién con la publicación de Argentino hasta la muerte (revista Correspondencia, Nº 1, Julio de 1956) un texto de tono coloquial en el que adopta el voseo y el habla coloquial de la ciudad, comienza a producirse un punto de inflexión en nuestra poesía. Alberto Girri, autor de un conjunto de textos de una desesperante unidad, quien no nos deja solamente una visión del mundo, sino que nos entrega también una prolongada y rica experiencia, renovada texto a texto, en la que la realidad es el propio lenguaje.

     Podríamos agregar que Girri, simultáneamente, se propone la construcción de una retórica propia, de la que podríamos inferir su intención de controlar los desbordes y excesos a que está expuesta la lengua castellana.

     Y, por supuesto no podemos dejar de señalar la relectura de autores como Jorge Luis Borges, Roberto Juarroz, Ricardo Zelarayán, Néstor Perlonger y Juan Gelman, entre otros.

6. Esteban, además de poeta, te desempeñas como traductor de poesía. Has traducido a poetas importantes como Ginsberg, Kerouac, Carver, Corso, Auden, Bukowski. Varios traductores prefieren no ingresar al terreno poético. En tu experiencia, ¿qué es lo más difícil en la traducción de poesía? ¿Ayuda a realizar una traducción el también ser poeta?

También he traducido a Sam Hamill, Lawrence Ferlinghetti y John F. Deane. Traducir a otros poetas es parte del aprendizaje del oficio poético. Y creo que es fundamental para traducir poesía el ejercer el oficio poético, pues, este es el único medio que nos permitirá discernir si el poema traducido funcionará como tal en su lengua de adopción.

     Quizás lo más arduo, complejo y difícil sea penetrar en los conceptos yacentes detrás del texto, aquellos que en la construcción del poema son velados por la lengua y la estrategia establecida por el autor. Es decir, penetrar el universo poético del autor a traducir, su cultura, su poética. Proceso que nos dará pautas para trasladar el texto a nuestra lengua.

7. ¿Conoces algo de la poesía peruana? ¿Algún(os) poeta(s) que quisieras destacar?

He leído a César Vallejo, a Eguren (luego de leer el soneto El Perú de J. L. Borges), Blanca Varela, J. E. Eielson, Carlos German Belli, Jorge Pimentel, José Watanabe, Rodolfo Hinostroza y Renato Sandoval.

     Last but not least, he leído a Antonio Cisneros con quién, en varias oportunidades, alivié tabaco y vaciamos botellas de Johnny Walker Red Label.

8. Vas a participar en el II Festival Internacional de Poesía de Lima. ¿Será la primera vez que visites el Perú? ¿Qué expectativas tienes de este nuevo festival en la región?, considerando que has participado en otros muy importantes como el de Medellín y Rosario.

Esta será mi primera visita a Lima.

     Primera expectativa: conocer a todos los poetas que aún no he leído y debo leer. Aguardo recomendaciones.

     Segunda expectativa: conseguir los libros que no puedo obtener en Buenos Aires.

     Tercera expectativa: que el festival se convierta en un cruce de poéticas y culturas.

9. Esteban, para concluir, has publicado el año pasado Lecturas y apropiaciones. ¿Estás preparando algún nuevo poemario del que nos puedas comentar? ¿Quisieras añadir algo más?

Lecturas y aproximaciones es un conjunto de ensayos y artículos. Sí, estoy preparando un volumen de poemas que por ahora titulé: La promesa de los días.

     Estos son los poetas tratados en Lecturas y apropiaciones:

1. Alberto Girri: la búsqueda de la lengua.

2. H.A. Murena: la inversión de la mirada.

3. María Granata: esencia, palabra, emoción poética.

4. Horacio Salas: la modulación de un decir.

5. Patricio Lóizaga: la traducción de la mirada.

6. Arturo Álvarez Sosa: poesía en un tiempo indigente.

7. Allen Ginsberg: una nueva sensibilidad.

8. Lawrence Ferlinghetti: la voz de la multitud.

9. Jack Kerouac: el poeta de la inevitabilidad.

10. Sam Hamill: artesano de la palabra.

11. Charles Bukowski: «nací para robar rosas en las autopistas de la muerte».

12. Raymond Carver: «por favor nada de heroísmo».

13. Anne Waldman: una mujer que habla rápido.

14. Craig Czury: una poesía de la experiencia.

15. John F. Deane: tradición, paisaje, pensamiento.

Biodata

Esteban Moore. Buenos Aires – Argentina, 1952. Ha publicado en poesía: La noche en llamas (1982), Providencia terrenal (1983), Con Bogey en Casablanca (1987), Poemas 1982-1987 (1988), Tiempos que van (1994), Instantáneas de fin de siglo (1999), Partes Mínimas (1999), Partes Mínimas y otros poemas (2003), El avión negro y otros poemas (2007), Veinte años no son nada (1987-2007) (antología, 2010) y Pruebas al canto y otros poemas (2012); en ensayo: Primer Catálogo de Revistas Culturales de la Argentina (2001) y Lecturas y apropiaciones (2012); en crónica: Librerías de valor patrimonial de Buenos Aires (2003) y Pizzerías de valor patrimonial de Buenos Aires (2006); y en traducción: Una de las más ardientes de Charles Bukowski (1988), Desocupado y más poemas de Raymond Carver (1989), Vos no sabés qué es el amor de Raymond Carver (1991), Viajes por América desierta y otros poemas de Lawrence Ferlinghetti (1992), Los Blues de la procreación y otros poemas de Lawrence Ferlinghetti (2005), Buda y otros poemas de Jack Kerouac (2006) y Aullido y otros poemas de Allen Ginsberg (2012), entre otros.


Escrito por

FIP Lima

El FipLima es el evento de poesía más importante del Perú y uno de los más grandes de Latinoamérica.


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